- Grupo Etapas
- septiembre 9, 2025
- Adolescentes, Crianza, Niñez
Infancia, adolescencia y pantallas: cómo acompañar el uso de dispositivos digitales
Vivimos en una era donde la tecnología ocupa un lugar central en nuestras vidas. Los celulares, tablets, consolas y computadoras son parte de la cotidianeidad de niñas, niños y adolescentes, y cumplen funciones importantes: entretenimiento, aprendizaje, comunicación y socialización. Sin embargo, cuando el uso no está acompañado por la mirada adulta, puede transformarse en una fuente de riesgos y dificultades.
Los beneficios de la tecnología
Es importante reconocer que los dispositivos digitales ofrecen oportunidades valiosas:
Acceso a información y aprendizaje: contenidos educativos, recursos interactivos y espacios de creatividad.
Comunicación: posibilidad de mantener el contacto con familiares y amistades, incluso a la distancia.
Habilidades digitales: el uso temprano (con supervisión) desarrolla competencias que serán necesarias en la vida académica y laboral.
Los riesgos del uso sin supervisión
El acceso indiscriminado y sin límites puede exponer a niñas, niños y adolescentes a situaciones complejas, entre ellas:
Adicción a videojuegos y redes sociales, que impacta en el descanso, la concentración y el rendimiento escolar.
Exposición a contenido inapropiado para su edad.
Riesgos en línea como cyberbullying, grooming y pérdida de privacidad.
Dificultades en el desarrollo emocional y social, cuando el tiempo frente a pantallas reemplaza el juego, el deporte y la interacción cara a cara.
El rol de madres, padres y cuidadores
La presencia adulta es fundamental. No se trata solo de limitar o prohibir, sino de acompañar con atención, presencia y escucha. Algunas pautas clave:
Postergar lo más posible el acceso a un celular propio, especialmente antes de los 12-13 años.
Retrasar el uso de redes sociales hasta que haya mayor madurez emocional (15-16 años).
Establecer acuerdos claros sobre horarios, espacios libres de pantallas (por ejemplo, en la mesa o antes de dormir) y normas de convivencia digital.
Promover el diálogo abierto: interesarse por lo que hacen en línea, preguntarles qué aplicaciones usan y con quiénes se comunican.
Dar el ejemplo: las niñas y niños observan y aprenden de cómo los adultos usamos la tecnología.
Una lectura recomendada: Crianza distraída
La licenciada Valeria Becerra, psicóloga especialista en salud mental infantil y adolescente, aborda en su libro Crianza distraída (Ediciones Urano, 2025) cómo la era digital ha transformado nuestra manera de criar.
Con un enfoque claro y empático, Valeria advierte sobre los riesgos del uso indiscriminado de dispositivos, pero al mismo tiempo ofrece herramientas prácticas para que las familias puedan reconectar con la crianza consciente, recuperar el diálogo y establecer límites saludables.
Este libro se convierte en un recurso indispensable para madres, padres y educadores que buscan comprender y acompañar mejor a sus hijos en la compleja realidad digital actual.
Conocé a la autora en la entrevista que le realizaron
En Crianza distraída, Valeria Becerra ofrece una mirada crítica, reflexiva y empática sobre cómo la hiperconexión digital está transformando —y a veces debilitando— los vínculos familiares. En una era colmada de notificaciones y likes, el libro nos interpela con una pregunta clave: ¿estamos realmente conectados?
La autora advierte cómo el uso indiscriminado de la tecnología puede afectar el desarrollo emocional infantil, exponiendo a las niñas y niños a problemáticas como el cyberbullying, la adicción a los videojuegos o redes sociales, el grooming y otros traumas que dejan huellas profundas.
Invitación a las familias
Invitamos a madres, padres, familiares, educadores y cuidadores a leer Crianza distraída como una herramienta valiosa para:
Reflexionar sobre cómo la tecnología atraviesa la vida familiar.
Reconectar a través de momentos de encuentro sin pantallas.
Educar con límites conscientes, entendiendo que acompañar implica supervisión activa y mirada amorosa.
Conclusión
El uso de dispositivos digitales en la infancia y adolescencia no es un problema en sí mismo, sino una oportunidad de aprendizaje que requiere presencia adulta, supervisión y límites claros.
En tiempos de hiperconexión, necesitamos volver a mirar a nuestras hijas e hijos, conversar y acompañar activamente su desarrollo digital. Y, en ese camino, lecturas como Crianza distraída de Valeria Becerra nos ofrecen claves valiosas para criar con atención, cuidado y conexión en la era de las pantallas.


