Estrés en padres de niños con desafíos en su desarrollo

Con la llegada de un hijo, en los padres se proyectan deseos, esperanzas y
sentimientos. Se tienen expectativas, siendo la más común que sea sano y que en el futuro
tenga oportunidades. En sentido general; una mayor calidad de vida para la familia que
crece.
Ser padre de un niño con cualquier tipo de desafío en su desarrollo genera estrés.
El estrés es un fenómeno que afecta a todos los seres humanos. Constituye un elemento
central y necesario en nuestras vidas, ya que nos prepara a nivel fisiológico, psicológico y
conductual para adaptarnos a los cambios del ambiente. Es una reacción adaptativa de
gran importancia para nuestra supervivencia. Frente a una situación estresante, en el
cuerpo se producen una serie de cambios físicos, como aumento de la frecuencia cardíaca,
de la tensión arterial, muscular y aumento de la circulación sanguínea, entre otros; que lo
preparan para una respuesta rápida. Cuando la situación estresante cesa, el organismo
vuelve a la normalidad. Sin embargo, una reacción que puede ser adaptativa por un
período breve de tiempo, comienza a producir distintos malestares y trastornos cuando se
vuelve crónica.
Existe un componente subjetivo en el estrés, es decir, que los eventos que pueden
estresar a alguien, tal vez no produzcan lo mismo en otro individuo. O incluso una situación
puede ser altamente estresante para alguien en un momento determinado, pero pasado un
tiempo la misma situación pueda serle indiferente a ese sujeto. La respuesta que la
persona dé al evento va a estar entonces determinada por:
 la situación
 la interpretación que se haga de esta situación
 los recursos y habilidades que se posean para hacerle frente a la misma
Los siguientes factores son los que inciden principalmente en el aumento de estrés
en padres de hijos con desafíos en su desarrollo:
 Problemas de conducta
 Percepción del problema
 Estrategias de afrontamiento
 Apoyos
Los problemas de conducta mantienen una relación significativa y directa con el
estrés parental, lo que significa que a mayores problemas de conducta, mayores niveles de
estrés presentarán los padres y cuidadores de los niños. En contraposición, menores
problemas de conducta y mejor autopercepción de cómo se manejan estos, disminuyen los
niveles de estrés. Los problemas de conducta a su vez se relacionan con la percepción del
problema por parte de los padres. A mayores comportamientos problemáticos, más
negativa es la evaluación de los padres sobre el trastorno. Esto da cuenta de la importancia
de que los padres estén familiarizados con los principios de conducta. No solo ayudarán a
sus hijos, también lo harán consigo mismos.
Con respecto a la percepción del problema, aquellos padres que ven el trastorno
de su hijo en términos de desafío y con una mirada más optimista frente al presente y al
futuro, reportan tanto menores niveles de estrés, como de ansiedad y depresión.
Con respecto a las estrategias de afrontamiento, existe un efecto similar a lo que
sucede con la percepción del problema. Estrategias de afrontamiento pasivas, como negar
el problema o postergar la puesta en marcha de intervenciones, correlacionan con niveles
más altos de estrés. Por el contrario, las estrategias positivas y centradas en el problema,
se relacionan con mayores niveles de bienestar psicológico.
Por último, los apoyos juegan un papel fuerte en el aumento o disminución del
estrés. Dentro de esta categoría podemos encontrar por un lado a los apoyos formales,
compuestos por los servicios médicos, colegios, centros de atención y terapeutas; y por el
otro a los apoyos informales, que abarcan a familiares, amigos, otros padres en la misma
situación, etc. Los apoyos informales han mostrado ser una variable protectora del estrés
muy importante.